Su cama debe ser lo suficientemente ancha y larga y contar con una firmeza de colchón suficiente, de modo que no presione articulaciones, caderas, hombros y pecho. Una buena almohada en la que apoyar el cuello también mejora su sueño.
El ambiente del dormitorio debe ser fresco, preferentemente entre 14 y 18 grados. La habitación debe estar a oscuras, pues los ojos cerrados también perciben la luz. La luz pone en marcha procesos físicos que lo harán despertar.