
Si notas que la cama que pruebas es demasiado blanda o dura, esa cama no es para ti. Prueba. Si te hundes demasiado, eso significa que la cama es excesivamente blanda. Si, por el contrario, no te hundes en absoluto sino que te mantienes totalmente horizontal, esa cama es demasiado firme.
En la cama adecuada yaces, no flotas ni eres “tragado”. Tu cama ideal es cómoda y te proporciona el apoyo que precisas para descansar. Es la cama en la que te despertarás fresco como una rosa.