Dormir bien tiene más de una ventajas, aparte de lo agradable que es dormir bien. Nuestra memoria mejora, así como nuestra capacidad de raciocinio y de tomar decisiones; asimismo, disminuye, entre otros, el riesgo de sufrir infecciones, diabetes, enfermedades coronarias y agotamiento.
La necesidad de sueño varía de un individuo a otro. En términos generales, un adulto funciona bien con siete horas de sueño al día. Los bebés necesitan mucho más sueño mientras que, cuando nos hacemos mayores, es habitual que nos baste con cinco o seis horas.
Un error bastante común es la creencia de que, mientras dormimos, estamos quietos. Pero esto no es así. Al contrario, nos movemos entre cinco y diez veces cada hora. Y lo hacemos porque el cuerpo necesita incrementar la circulación sanguínea en aquellas partes del cuerpo que se ven sometidas a presión cuando permanecemos un rato tumbados en la misma posición.
Muchas personas a las que les cuesta dormir suelen experimentar la sensación de que apenas si han pegado ojo durante la noche. Pero esto no es así. Lo que sucede es que necesitamos dormir un mínimo de 20 minutos para que el cerebro registre que hemos dormido algo. Del mismo modo,
es preciso pasar unos cinco minutos despierto para que, por la mañana, tomemos conciencia de que hemos estado despiertos durante la noche.
Perder horas de sueño es devastador para el cuerpo. Nuestro sistema inmune se resiente y nos cuesta concentrarnos. Si usted pierde parte de su sueño nocturno, Torbjörn Åkerstedt, catedrático e investigador de los trastornos del sueño del hospital Karolinska Institutet recomienda que lo recupere con una siesta durante el día. Dicha siesta no tiene que durar más de diez minutos, para que usted note sus efectos.
El sueño se compone de ciclos. Cada uno de ellos consta a su vez de varias fases, entre otras, el sueño profundo, donde se produce la recuperación y el sueño REM, durante el cual soñamos. Al principio del sueño, los periodos de sueño profundo son más prolongados, mientras que hacia el final, dormimos de forma más superficial y tenemos más ensoñaciones. El ser humano está constituido de un modo tan complejo que nuestro cuerpo siente la necesidad de sueño y es capaz de adaptar éste a aquélla. De modo que si usted ha perdido horas de sueño durante la noche, experimentará periodos más largos de sueño profundo la noche siguiente. No es recomendable dormir muchas horas, puesto que el sueño profundo más importante se produce durante el primer periodo del sueño.